Calzada Romana de la Plata
La calzada de “La Plata”. Caminos de trashumancia por el valle del río Sangusín. Entre la sierra de Béjar y las primeras estribaciones de la sierra de Francia se encuentra el valle del río Sangusín. El paisaje está formado por encinares, que ascienden por las laderas, dejando el fondo del valle, con mayor humedad edáfica, a las fresnedas que forman pequeños bosquecillos salpicando los prados o formando setos en los bordes. Este valle constituye un paso natural entre las montañas, bien conocido desde antiguo y por ello sobre él se trazó la calzada romana de “La Plata” y las Cañadas Reales de La Plata y Soriana Occidental, que mantienen un aceptable estado de conservación y que cuentan con numerosos vestigios arqueológicos, por lo que su visita es más que recomendable. La Vía de La Plata se construyó, con fines militares, y desempeñó un papel decisivo en la dominación y posterior romanización de los pueblos indígenas del centro–oeste ibérico. Esta calzada enlazaba Emérita Augusta (hoy Mérida), ciudad de retiro para los legionarios romanos y Astúrica Augusta (hoy Astorga), fundada en el año 15 a.C. durante las campañas de Roma contra cántabros y astures. Está considerada como la más valiosa de cuantas existen en la península, por el importante patrimonio arqueológico que aún conserva: restos del pavimento, alcantarillas, miliarios, puentes y pasos de agua, etc. Merece destacarse también por su singularidad el fortín romano de Calzada de Béjar, conocido popularmente como “el castillo”, construido durante el Bajo Imperio para proteger el tránsito de viajeros y mercancías por la calzada. Posteriormente jugó un papel decisivo en las sucesivas campañas de árabes y cristianos por el control de las tierras entre el Duero y el Tajo; así como en la posterior repoblación de las mismas. Su nombre, de hecho, parece proceder de una palabra árabe, que se pronuncia “Balata”, (con una “a” muy cerrada entre la “B” y la “L”, con lo que al oido quedaría como “Blata”), que castellanizada habría quedado como “Plata” y cuyo significado es “camino empedrado”. Fue después uno de los caminos de peregrinación a Santiago, conocido como el “Camino mozárabe o del sur”. La Cañada Real de “La Vizana” o de “La Plata”se trazó, al menos en parte, sobre la propia calzada romana; pero además, estos valles están atravesados por otra Cañada Real, “La Soriana Occidental”; todo ello unido a una amplia red de cordeles y veredas. A finales de la primavera, los rebaños se desplazaban buscando los pastos frescos del norte; para después, durante el otoño, desandar el camino buscando las tierras del sur, con inviernos más suaves. Aunque las posibilidades son muchas, simplemente por su mayor proximidad, podríais empezar vuestro paseo por la calzada romana desde Puerto de Béjar, población situada casi en el límite con la provincia de Cáceres, hasta Calzada de Béjar, descendiendo primero hasta el puente de “La Malena” sobre el río Cuerpo de Hombre, siguiendo las marcas de los senderos de gran recorrido (GR-100).